¿Por qué no te ca(n)sas?

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Algo viejo, algo azul y algo prestado. Todas sabríamos empezar el cuento, o al menos esbozarlo. Porque por mucho que nos empeñemos en remar a contracorriente de la modernidad, en tradicionalismos casamenteros todo está escrito. Podrás maldecir a la primavera por sacar de debajo de las piedras a decenas de parejas o podrás odiar hasta el infinito que dos tortolitos te hayan robado el único banco libre a la sombra. Ser un hater del corazón vaya. Pero lo cierto es que nos puede una boda, y unas buenas joyas, el ajuar y la barra libre, claro. Un buen bodorrio, y si es de pueblo, ¡quiero dos tazas! Y como no es lo mismo imaginarlo que vivirlo…

Porque el pueblo es el pueblo. Y da igual que lleves viviendo en Leeds dos años. Llegas al banquete y el tipo que solía invitarte a copas aquella Nochevieja, te acaba de sacar a bailar ‘Mambo Number Five’. Ahora tiene entradas y de las que también se pagan. Tu ligue de siempre ya ha allanado el terreno y el que quiere rellenar la última casilla para huir del club de solteros del rincón, te ha metido ya su quinta ficha. Por no hablar de ese guiño guiño que te ha lanzado el tuno, cantaor de coro rociero o el mismo camarero del coctel. Vamos, que si no ligas es porque no quieres.

El compartir color de vestido y de corbata con el churri parece no tener fecha de caducidad. Aún no se han enterado de lo de las gafas de sol. ¿Cortar la liga? Lo que diga la novia (que diga que no). La madrina me acaba de cegar un ojo con su pamela y sólo veo uñas de porcelana y panties cristal. Oh dear, la España de los tocados. Queréis ser Ascot y no llegáis ni a la puerta del hipódromo. Y no sigo porque ya os imagináis el traje del novio ¿no? De satén, sí.

Mi pregunta es: ¿en qué momento hemos empezado a ser correveidiles de “no puedo, este finde tengo boda”, “imposible, estoy ahorrando para la despedida de soltera”? Espero que la siguiente no sea: “¿de cuánto estás?” Se ve que no tuvimos suficiente con los cinco años empollando el modelo de la BBC, que ahora el nuevo ítem son las llamadas Bodas, Bautizos y Comuniones porque de la otra BBC merengue mejor ni hablar, que parece un chiste a la española.

En serio, ojalá casarse. Pero no me pidas el ‘sí’ en un restaurante ni nadando con delfines. Hazlo donde simplemente somos tú y yo. No quiero un zapato a mi medida, y mucho menos que me lo pongas. Y no me saques a bailar si no es para entonar canciones. Dí que molamos y que al principio fuimos amigos. El pasteleo y el surrealismo de los cuentos de princesitas, para las que ven ‘Velvet’ y se la creen. Nosotras somos Velvet pero de la casta Underground.

Creer en el destino sí, pero no con tips de Cenicienta. Y yo ya sabes que te espero en la barra.

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2 comments on “¿Por qué no te ca(n)sas?Add yours →

  1. “Dí que molamos y que al principio fuimos amigos. El pasteleo y el surrealismo de los cuentos de princesitas, para las que ven ‘Velvet’ y se la creen. Nosotras somos Velvet pero de la casta Underground.” Me ha encantado!!

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