Como una canción de los Arctic

Mad Cool

Lo siento, yo en 2006 estaba a otras cosas. A otras tonterías y otras seriedades como estudiar en demasía. No forraba las carpetas de Bachillerato con Mardy Bum pese a coger apuntes en folios. Tampoco I just wanted to be one of The Strokes. Los referentes eran los que eran.  Lo sé, no molaba tanto como vosotr@s. 600 habitantes dan para lo que dan. Para aprender que el camino se demuestra andando aunque sea dando tumbos.

Y así fue. Pese a que mi cerebro sea un croquis de fechas, no recuerdo exactamente cuándo fue la presentación oficial. Creo que con dos álbumes ya en nómina. Fue un poco como cuando tu madre te dice: “mira, estos son Los Beatles”. En presente. Nacidos y paridos musicalmente. Perdón otra vez por no haberlos escuchado en MySpace. Pero who knows si todo empezó con Alexa. Ya os he dicho que no escribía frases de los Arctic Monkeys en mi carpeta. En cambio sí era (y soy) una loca del coño fashionista.

Y esta es mi historia, Patricia. Batalla perdida en la máxima de todo hype que no es otro que ganar en el ‘yo los escuché primero’. Pero está claro que la verdad es una y que cuando haces (electro)pop ya no hay stop. La vida es una canción de los Arctic llena de etapas, ligas, heridas, rozaduras, pogos, cobras, dramas, after y más que no vamos a contar aquí. Alex Turner somos nosotros y hay y hubo una canción suya para cada momento. Aquí van algunas de las mías:

Fake tales of San Francisco. Una tarde/noche en un piso de Galileo tras un San Cemento de pelo rizado y de cuando hacía calor en abril. Un kebab para cenar y un casi nos vamos de empalmada a Salamanca. Abelardo metía el mando de la tele en un vaso a rebosar de birra mientras Jose(te) pinchaba este temita desde su portátil porque Spotify era para unos pocos y se llevaba más eso pinchar desde youtube sin chromecast. Tiempos de cuando no íbamos a las optativas de los viernes. Malditos viejóvenes.

Do me a favour. En la mitad del disco guardando toda la artillería para el final como en las noches épicas. Para algunos será un(a) sin más de la vida pero igual no saben que el menos es más es algo que se aprende cuando compras básicos. Una de mis favos y la que dedicarías a alguien tengas 21, 25 o 30 en el DNI.

Dance Little liar. La noche de después del concierto de la gira de AM acabamos durmiendo en casa de uno de los amigos de mis amigos son mis amigos. Recuerdo que dormí como un bebé en ese sofá mullido de Chamberí y sólo me desperté por un cojinazo y por el riff de este dance de liar que se escuchaba desde la ducha. Los hombres buenos escuchan Humbug.

505. Creo que es de las pocas letras de Sir Alex (capaz de cantar 44 palabras en 11 segundos) que me sé de principio a fin. El cierre de miles de historias y el fervor porque otras empiecen. No hay más.

When the sun goes down, From the Ritz to the Rubble, Fluorescent Adolescent y todas las del antiguo Independance en la fiesta de la pegatina. Esas noches del búho en Alonso, meaditas en los aledaños y el mano a mano con la Morga.

Come together. Otra vez Los Beatles. Otra vez los Arctic. Si los ingleses (dicen que) inventaron el fútbol también compusieron su bso. Y aunque el fútbol is not coming home, decime qué se siente cuando ves aparecer a estos 4 fieras en unos p**** Juegos Olímpicos. Tuve que ver esa pinta de Danny Zuko rockabilly en diferido porque la verbena de pueblo mandaba. Muy Cospedal todo y la tontería de los 23 añitos.

That’s Where you wrong. Me huele a noches y mañanas de 2011 y fue mi estado de whatsapp durante bastante tiempo. Es de esas que te alegras que no la toquen nunca para que nadie más se enamore de ella. De nuevo la teoría de las últimas del disco. Dicen que Turner la escribió cuando compartía piso en New York con Alexa. Cuando se publicó (mi) Suck it and see ya no estaban juntos. Muchos lloros. Ahora sólo se atreven a tocar una canción de este álbum arriba de un escenario. Pensamos que lo que no se canta parece que no duele. Pero ya sabemos que las cosas duelen cuando se enfrían.

Do I wanna know. Dios es esta letra o se le parece todo. Y ya.

Y si toca hablar del presente, aún estoy con el “no me gusta, solo me hace gracia”. Los primeros compases del enamoramiento. En su TBH&C no son los mismos y es hora de asumirlo. Llegará un alto en el camino en el que habrá que elegir entre una señal de ceda el paso o girar la rotonda y tomar la segunda o tercera salida. Los hijos, la novia o ir a comprar el pan todas las mañanas. Lo que pasa es que ahora mismo si nos hacen una analítica damos positivo en todo (menos en eso) porque se viene el verano de los errores.

Ah, que no se me olvide: para todo lo demás, I bet you look good on the dancefloor.

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